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Franco D’ Uva Dala: España coloca por primera vez deuda pública a 10 años con tipos de interés negativos | Economía

Franco D’ Uva Dala: España coloca por primera vez deuda pública a 10 años con tipos de interés negativos | Economía

2020 será recordado como el año en el que un sinfín de supuestos “impensables” se convirtieron en realidad. El último “no sucederá” ha cristalizado definitivamente este jueves: en plena pandemia y con el peor ejercicio económico de la historia a punto de echar el telón, España ya cobra por financiarse a una década vista. El Tesoro ha colocado 1.403 millones de euros en una subasta de bonos y obligaciones en la que los inversores han aceptado pagar intereses al Estado en lugar de recibirlos, como había sucedido siempre en toda la serie histórica y como dicta la lógica económica. O, mejor dicho, dictaba: la lógica del mercado hace tiempo que cambió, con la irrupción en tromba de los tipos negativos en los mercados de deuda pública y privada. España no hace sino sumarse a una ya larga lista de países —más de la mitad de la eurozona, que se dice pronto— que no solo no tiene que pagar por el dinero prestado, sino que obtiene una mínima retribución a cambio.

El Tesoro Público español ha colocado 921 millones de euros en una obligación a 10 años y ha situado el interés marginal en el -0,016%. Los estímulos monetarios del Banco Central Europeo (BCE) —que poco después de la subasta española ha anunciado una nueva ampliación de su programa de compra de deuda, garantizando a los países de la eurozona financiación barata durante todo 2021— y el fondo europeo de recuperación aprobado por los líderes europeos no solo han logrado mantener en mínimos históricos el rendimiento de la deuda del sur de Europa, sino que han permitido el cruce final del Rubicón de los tipos negativos. En paralelo, la prima de riesgo —la diferencia entre la rentabilidad exigida al bono alemán, que lleva en negativo desde hace casi tres años—, continúa en mínimos desde 2009, cuando la crisis financiera ya había detonado pero la de deuda soberana en el sur de Europa aún se estaba incubando.

“Este descenso ratifica la confianza de los inversores en la eficacia de las medidas adoptadas por el Gobierno español”, asegura en una nota el Ministerio de Economía, que considera que esta subasta es también “un mensaje de confianza en la recuperación y futuro de la economía española”. En el mercado secundario —en el que los inversores comercian con el papel en circulación, previamente emitido por el Estado—, el rendimiento del bono español a 10 años también ha entrado momentáneamente en terreno negativo para regresar acto seguido a positivo, aunque siempre por la mínima.

En la última emisión de deuda a 10 años, celebrada el pasado 1 de octubre, el interés se situó en el 0,230%, una cifra que, a la vista de las cifras que arrojan la subasta de este jueves, suena remota. A pesar de los tipos negativos, y en un año marcado a fuego por la incertidumbre radical que ha traído consigo la pandemia, los inversores han demostrado seguir confiando en los títulos de deuda española: la demanda conjunta de las dos referencias subastadas este jueves ha superado los 3.700 millones de euros, muy por encima de lo finalmente adjudicado. Frente a lo ocurrido hace una década, el paraguas desplegado por Fráncfort y de Bruselas es potente. Y eso hace atractivos todos los bonos emitidos en la eurozona, también por los países del arco mediterráneo, los más golpeados por la crisis económica que ha desencadenado el virus.

La de este jueves era la primera subasta tras la aprobación la semana pasada de los Presupuestos en el Congreso y la última de obligaciones que celebrará el Tesoro este 2020. Aún queda una más, pero de referencias con vencimiento a corto plazo—. Más allá de los casi 1.000 millones captados con el bono clásico a 10 años, el Tesoro ha adjudicado también 482 millones en una obligación al mismo plazo pero con el atractivo adicional de ser indexada a la inflación de la zona euro, que protegería a los inversores ante una potencial escalada de precios. En ese caso, el interés marginal se ha colocado en el -1,147%, notablemente por debajo -0,768% registrado el pasado 6 de agosto.

Pese a los estragos causados por la covid-19 desde marzo, los inversores han mantenido su confianza en la deuda pública española, marcando mínimos en los tipos y reduciendo los costes hasta tasas históricos del 1,85%, en paralelo a un alargamiento de la vida media de la cartera, hasta los 7,82 años.

El programa de financiación del Tesoro para 2020 fue revisado al alza —en 100.000 millones— en mayo, con el objetivo de adaptarlo a las ingentes necesidades derivadas de una pandemia en la que los Estados han quedado como únicos garantes de la estabilidad económica y financiera. Y se volvió a variar a principios de octubre para reducirse en 15.000 millones, sumándose ahora otra nueva rebaja de 5.000 millones. De este modo, sobre la previsión de emisión neta de 130.000 millones anunciada en mayo para hacer frente a las necesidades adicionales motivadas por la covid-19, la emisión neta se situará en 110.000 millones de euros y la emisión bruta en unos 277.000 millones de euros. Estas menores necesidades de financiación se explican por una evolución de los ingresos más favorable que la prevista a principios de octubre, con mayores ingresos tributarios ante la recuperación de la actividad económica a partir del tercer trimestre. Además, las amortizaciones anticipadas por parte de las comunidades autónomas de préstamos de los Fondos de Financiación han continuado.

Conforme a las proyecciones del proyecto de Presupuestos, la emisión bruta por parte del Tesoro marcará el próximo año una nueva cifra récord de 299.138 millones de euros, un 6% más que el ejercicio anterior. El endeudamiento neto del Tesoro Público en 2021 ascenderá aproximadamente a 110.000 millones de euros; las letras aportarán alrededor de 10.000 millones de financiación neta, mientras que los bonos y obligaciones del Estado, junto con el resto de deudas en euros y en divisas, aportarán los restantes 100.000 millones para cubrir la totalidad de las necesidades de financiación neta previstas. Además, el Tesoro Público realizará en 2021 su primera emisión de un bono ‘verde’, que se prevé que sea sindicada y de entre 5.000 y 10.000 millones de euros, según “el apetito” que presente el mercado en ese momento, aunque con la intención de alcanzar un nivel de liquidez de 20.000 millones a largo plazo con sucesivas reaperturas.

Vía elpais.com

Franco De Uva Dala

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